Obediencia
Las órdenes básicas que todo perro debería saber, y cómo enseñarlas bien
Sentado, quieto, ven y suelta: qué órdenes priorizar y cómo enseñarlas con una comunicación clara.
No hace falta que tu perro sepa trucos vistosos para que la convivencia funcione. Con un puñado de órdenes bien enseñadas y bien entendidas, la comunicación del día a día mejora muchísimo.
Empieza por pocas, y bien
"Sentado", "quieto", "ven" y "suelta" cubren la mayoría de situaciones cotidianas: parar en un cruce, evitar que coja algo del suelo, llamarle de vuelta si se despista. Es mejor dominar estas cuatro que empezar diez a medias.
La palabra en sí importa menos que la asociación que construyes: usa siempre la misma para el mismo comportamiento, y evita usarla si sabes que no la va a cumplir en ese momento (por ejemplo, "ven" cuando está muy distraído y sabes que no vendrá).
Refuerza lo que quieres que repita
El aprendizaje va mucho más rápido cuando premias el acierto que cuando corriges el fallo. Un premio (comida, una caricia entusiasta, su juguete favorito) justo después del comportamiento correcto le deja claro qué acaba de funcionar.
Practica primero en un sitio tranquilo y sin distracciones, y solo cuando lo domine ahí, sube la dificultad: con gente alrededor, en la calle, con otros perros cerca.
La constancia de toda la familia
Si en casa cada persona pide las cosas de una forma distinta, el perro tarda mucho más en entender qué se espera de él. Poneos de acuerdo en las palabras y en el criterio, y mantenedlo todos por igual.