Reactividad
Mi perro se pone nervioso con otros perros: qué es la reactividad y primeros pasos
Qué significa que un perro sea reactivo con otros perros, y qué puedes empezar a hacer mientras buscas ayuda profesional.
Un perro reactivo no es un perro "malo": es un perro que, ante ciertos estímulos —normalmente otros perros—, reacciona con una intensidad que ni él mismo controla del todo. Ladridos, tirones fuertes de la correa o incluso intentos de embestir son las formas más habituales en que se manifiesta.
Qué está pasando en realidad
Detrás de la reactividad casi siempre hay una emoción desbordada: miedo, frustración por no poder acercarse, o una mezcla de las dos. No suele ser agresividad real en el sentido de querer hacer daño, sino una forma torpe de gestionar algo que le supera.
Qué evitar mientras trabajas en ello
Gritar, tirar bruscamente de la correa o castigarle en pleno episodio no ayuda: en ese momento el perro no está en condiciones de "razonar", y esas reacciones suelen sumar más tensión a la situación.
Lo más útil en el momento es alejarte con calma hacia una distancia donde deje de reaccionar, sin reproches. Desde ahí sí se puede trabajar poco a poco.
La idea de la distancia umbral
Cada perro reactivo tiene una distancia a partir de la cual todavía puede ver al otro perro sin saltar. Encontrar esa distancia y trabajar ahí, premiando la calma, es la base de cualquier plan serio de mejora — y es un trabajo que conviene acompañar con ayuda profesional, porque cada caso y cada historia son distintos.