Miedos e inseguridades
Miedo a los petardos y a las tormentas: cómo ayudar a tu perro
Por qué muchos perros se asustan con petardos y tormentas, qué conviene evitar y cuándo pedir ayuda a un profesional.
Revisado por Miguel Fajardo, educador canino · 29 de octubre de 2026
El miedo a los ruidos fuertes es muy común, y no se arregla «acostumbrándolo a la fuerza». Un perro asustado no hace teatro ni busca atención: siente miedo de verdad, y lo que necesita es sentirse seguro y que el sonido deje de significar peligro.
Qué está pasando
Los perros oyen más y mejor que nosotros, así que un estruendo que a ti te molesta puede resultarles insoportable. Además, el miedo suele ir a más con cada mala experiencia si no se trabaja: lo que empieza como un temblor puede acabar en pánico, huidas o destrozos.
La idea de fondo
Mientras dure el susto, lo más útil es que tenga un sitio donde sentirse a salvo y que tú estés tranquilo: tu calma se contagia más de lo que parece. Acompañarlo no refuerza el miedo. A largo plazo, lo que funciona es que el sonido pase a asociarse con algo agradable, poco a poco y siempre por debajo del nivel que le asusta.
Regañarle, obligarle a «enfrentarse» al ruido o ignorar su miedo solo lo empeora.
Cuándo pedir ayuda
Si el miedo es intenso (temblores, babeo, jadeo, intentos de huir, destrozos) o va a más, habla con tu veterinario, que puede valorar si necesita algún apoyo, y con un educador canino para trabajarlo con método.
Este artículo es educativo y no sustituye a un profesional. Si tu perro muestra síntomas de salud o una conducta peligrosa, acude a tu veterinario o pide ayuda profesional.
Si quieres profundizar

Habla el idioma de tu perro
Este tema se explica a fondo en: Parte VII · Miedos e inseguridades (desensibilización a sonidos).